12.07.2016

ACCSS contribuyendo a la seguridad alimentaria en condiciones de riesgo en Champerico, Guatemala


El evento de El Niño activo desde 2014 hasta 2016, causó una de las peores sequías en la historia reciente de Centro América y sur de México, con pérdidas superiores al 50% de la producción alimentaria en algunas zonas. Champerico es un municipio de la costa Pacífico que sufre sequía recurrente, y que enfrenta la degradación de sus recursos hídricos por la expansión de la producción industrial de caña de azúcar en la zona. Al escribir esto, Champerico aún tiene un número significativo de personas en condiciones de estrés alimentario, la Fase 2 de la Clasificación Integrada de Fases de Seguridad Alimentaria (IPC, por sus siglas en inglés).

La Asociación Coordinadora Comunitaria de Servicios para la Salud (ACCSS), coparte de AWO International, apoyó a 14 familias distribuidos en cuatro grupos en dos comunidades de Champerico. Se apoyó a un total de 57 personas, 29 mujeres y 28 hombres, incluyendo adultos y niños. El proyecto incluyó la identificación de tierras con acceso a agua de ríos o pozos, la cual fue trasladada con sistemas de riego por goteo incluyendo bombas, tubería y mangueras que fueron instalados según las necesidades en cada caso. Elaboraron y aplicaron abonos foliares y plaguicidas orgánicos. Sembraron maíz criollo utilizando prácticas agroecológicas como preparación de suelos, aprovechamiento de rastrojos (residuos vegetales que aportan humedad y nutrientes a los suelos), así como siembra en asocio con otras especies como frijol, bledo, chipilín, chile, manía, ejote, pepitoria, etc. Las familias lograron tener disponibilidad de alimentos para consumo, y en algunos casos un excedente que pudieron vender en mercados locales para tener ingresos adicionales.

Alejandro Santay, padre de una familia de nueve miembros, dijo que “el nivel del agua de los pozos bajó hasta seis metros” y “por eso tuvimos que usar más tiempo las bombas y gastar más en combustible”. El combustible fue pagado por las familias como contribución al proyecto. Eso provocó que la familia de Alejandro y otras familias que sembraron con él, no tuvieran ingresos adicionales. Pero añadió que “el proyecto fue bueno porque mi familia tuvo que comer”. Clemente Santay, padre de una familia de cinco miembros, dijo que el proyecto debería repetirse, “pero con tubería más grande, para regar menos tiempo y así no gastar tanto en el combustible de la bomba”.

Fabiana Ortiz madre de una familia de 6 miembros, dijo que, si se continuara con proyectos similares, habría que considerar otros productos “como sandía, que es rentable, porque se vende fácil y se recuperan ingresos”. Virgilia López, madre de una familia de cuatro miembros, dijo que “trabajar en grupo fue bueno, porque nos ayudamos y aprendimos unos de otros” y añadió que “talvez en el futuro se podría considerar proyectos que apoyen a las mujeres directamente, como huertos familiares, en los cuales se pueden sembrar hierbas y especies que usamos para cocinar y hacer medicinas caseras”.

Durante la visita a las parcelas donde se sembraron los productos, pudimos ver que el maíz estaba ya lista para tapiscar o cosechar. Y que su desarrollo y el de otras especies sembradas era muy bueno. Además, los beneficiarios indicaron que los niveles de rendimiento o producción fueron similares y en algunos casos un poco mayores que cuando producen usando maíz híbrido y agroquímicos. “La gran diferencia está en que gastamos menos al no usar los pesticidas, y es más sano, y el maíz criollo se puede resembrar, podemos guardar semilla” dijo satisfecho Noe López. Noe, padre de tres niños, repite lo que les hemos informado en la reunión previa “si La Niña nos afecta en el segundo semestre de 2016, podemos tener otra vez pérdidas porque puede haber mucha lluvia, habrá que estar preparados”. Noe también nos enseñó en la parcela retos que han tenido que enfrentar, como una plaga de una hierba conocida como cebollín, y una plaga de ratas que no afecto los cultivos, pero causó daños a las mangueras del sistema de riego por goteo.

AWO International El Nino Mittelamerika