18.12.2018

“¡Conocimientos son la llave para poder salir adelante!”


El programa regional de la prevención de las violencias hacia las juventudes y desarrollo integral de jóvenes, que fue implementado en Centroamérica y México por doce años por AWO International en colaboración con organizaciones locales, termina a finales de este año. Seis de las y los jóvenes participantes de diferentes proyectos comparten sus experiencias.

“Muchas y muchos jóvenes en Centroamérica y México pierden su tiempo con vicios o en cosas que son malas para ellas y ellos, como es la violencia. En la mayoría de los casos, es por las experiencias que hemos tenido en nuestro entorno familiar. En casa hemos aprendido de expresarnos a través de la violencia”, cuenta Ana Guadalupe. “Pero nosotros y nosotros – jóvenes que participan en el proyecto del CJGD – tratamos de resolver conflictos de otra manera. Participamos en procesos de bienestar y aprendimos que solamente con la participación en procesos socio-políticos podemos contribuir a un cambio en nuestras sociedades. Es por ello que considero que cuando se da a las y los jóvenes un lugar, que crea harmonía, donde hay confianza y donde se dedica más atención a las necesidades de las y los jóvenes, podemos salir de la realidad violenta de Centroamérica y México.”

Ana Gudalupe viene de la comunidad Gregorio Méndez del Estado mexicano de Tabasco. Ya por siete años participa en el “Programa regional de la prevención de las violencias hacia las juventudes y desarrollo integral de jóvenes” de AWO International, que fue implementado durante doce años en colaboración con organizaciones locales.

Más de 400,000 personas fueron directamente alcanzadas a través del programa regional de AWO International

Han sido doce años en los cuales logramos alcanzar directamente a más de 400,000 personas a través de los diferentes proyectos en el marco del programa regional. El objetivo fue fortalecer a las y los jóvenes y su entorno en sus derechos y contribuir a un cambio positivo en las sociedades con la participación de jóvenes de Centroamérica y México. Han sido doce años, en los cuales perseguimos el objetivo de dar una señal clara en contra de la realidad muchas veces cruda que viven jóvenes en la región en su día a día – una realidad marcada de las violencias, la pobreza y la falta de oportunidades.

A finales de este año termina el programa regional. “Lamentamos mucho que nuestro programa termina después de doce años”, dice Karin Eder, Representante de la Oficina Regional para Centroamérica y México. “Recordando los últimos años, nos sentimos muy orgullosas y orgullosos de los logros que se pueden documentar en el marco del programa. Con un esfuerzo de colaboración con diferentes organizaciones locales, logramos establecer estructuras sostenibles, sobre todo grupos y redes juveniles, que contribuyen a la prevención de las violencias y que dan a las y los jóvenes la oportunidad de seguir formándose y luchar en conjunto por sus derechos.” A partir del próximo año, la Oficina Regional implementará un nuevo programa regional con un enfoque en las migraciones y el desarrollo.

Voces de los proyectos: ¿Qué dicen las y los jóvenes sobre sus experiencias en los proyectos?

¿Pero qué dicen las y los jóvenes participantes de los proyectos? ¿Qué aprendieron y que se llevan para su futuro? Ana Guadalupe de México y cinco jóvenes participantes más del programa regional nos comparten sus experiencias.

María por ejemplo participó durante seis años en el proyecto de nuestra coparte SODEJU/ FUNDAJU en Guatemala. “El proyecto me gustó mucho porque muestra el otro lado de todo lo que le enseñan en la escuela. En el proyecto aprendí mucho sobre la historia de Guatemala, la política y los derechos de las y los jóvenes – temas que realmente me llaman la atención. Hoy soy multiplicadora y parte de la junta directiva de nuestro grupo juvenil”, comparte María. “Diariamente somos indignadas e indignados, nos sentimos reprimidas y reprimidos por la sociedad. Y solo por el hecho de ser jóvenes no nos escuchan. Pero ahora sé que se equivocan y eso me motiva a seguir desinformando también a otras y otros jóvenes, seguir empoderándolas y los para que vean que tienen derechos, que tienen voz y también voto y lo pueden hacer valer.”

Nuevos aprendizajes para las y los jóvenes a través de la multiplicación

También Ronald, de 18 años de edad, se formó en el marco del programa como multiplicador. Desde hace tres años participa en el proyecto con la organización coparte IMU en El Salvador, que trabaja principalmente en la prevención de la violencia sexual hacia mujeres. “Nunca me hubiera podido imaginar dominar un grupo y poder compartirle mis conocimientos”, cuenta Ronald con entusiasmo. “Pero en el marco del proyecto aprendí a expresar mi opinión y escucharlas de las y los demás. Estos aprendizajes no solamente me ayudan cuando doy una multiplicación, sino también en otros contextos, como por ejemplo en mis estudios”, continúa Ronald. “Como grupo ya hemos tomado la decisión de que queremos seguir dando las charlas en escuelas a fin de contribuir a la prevención de la violencia sexual hacia mujeres.”

Actividades de incidencia política de las y los jóvenes resultan exitosas

El programa regional consiste en tres componentes: Por un lado se busca formar y sensibilizar a las y los jóvenes en temas como los derechos humanos y derechos juveniles, autoestima y comunicación pacífica. Las y los jóvenes se forman como multiplicadoras y multiplicadores para compartir sus conocimientos con otras y otros jóvenes y las siguientes generaciones. Por otro lado el programa regional trata de fortalecer a grupos y redes juveniles. El tercer componente abarca medidas de incidencia política, que implementan las y los jóvenes para tener un impacto positivo en las políticas locales y nacionales y de esa manera luchar por sus derechos.

Milton, que viene del municipio de Suchitoto en El Salvador, participa desde el año 2009 en el proyecto de nuestra coparte ACISAM. En Suchitoto, las y los jóvenes han tenido experiencias positivas con las autoridades locales después de años de esfuerzos. “En nuestro municipio, las autoridades vieron que no hace falta convocarnos, sino que nosotras y nosotros tomamos la iniciativa para hacernos escuchar”, cuenta Milton. “Con nuestras actividades de incidencia política hemos logrado varias cosas. Por ejemplo, se logró un aumento en el presupuesto anual del municipio para asuntos juveniles. Cuando comenzábamos, se les daban 12,000 dólares al área de la juventud. Gracias a nuestros esfuerzos, se logró que el presupuesto abarca hoy en día 26,000 dólares para la juventud.”

Romper tabus: Cambios sociales a nivel comunitario

Pero las actividades de los grupos y redes juveniles no solamente tienen un impacto positivo a nivel político, sino también a nivel de la sociedad. “Por mucho tiempo en mi comunidad, las mujeres y niñas no podían salir a la calle y estar en el campo para jugar, porque todo el mundo las miraba mal. Con el objetivo de romper esta barrera organizamos en el marco del Día Mundial de la Mujer un campeonato de voleibol para mujeres entre las diferentes comunidades. Lo impresionante fue que participaron muchas mujeres de todas las edades. Y el evento tuvo un efecto positivo en la comunidad: Hoy en día, las mujeres salen en muchas comunidades a la calle o a jugar, ya que entendieron que también ellas tienen el derecho a la recreación”, informa Erick, que viene del municipio Teustepe en Nicaragua. Desde el año 2014 participa en el proyecto de nuestra coparte ADM. Erick comparte que para su futuro, se lleva del proyecto sobre todo muchos nuevos conocimientos – conocimientos que le serán útiles para toda su vida. “Luis Caldera, el director de ADM, siempre nos comentó que en la vida no es lo más importante recibir cosas materiales, sino conocimientos, porque conocimientos son la llave para poder salir adelante.”

La comunicación participativa como instrumento de sensibilización

Además, el programa regional de AWO International abarca un proyecto regional en México, Guatemala, El Salvador y Nicaragua, que se implementa en colaboración con la Escuela de Video Comunitario ECC. Partiendo del concepto de la comunicación participativa, las y los jóvenes participantes del proyecto aprenden conocimientos básicos teóricos y prácticos para la producción de películas. “Recuerdo que el primer taller de la escuela tuvo lugar el 14 de julio de 2010. Hay cosas que uno nunca olvida y de esta fecha jamás me olvidaré. La oportunidad de poder trabajar con una cámara de vídeo nos abrió nuevas puertas, era una oportunidad completamente nueva que no podíamos dejar atrás, ya que en este momento lo único que habíamos visto era una cámara de fotografía”, comparte Ingrid, participante de Guatemala. “Fue un reto poder participar en el proyecto. Muchas y muchos no estaban de acuerdo que participara en el proyecto de la ECC por el hecho de ser mujer. Pero yo entendí el proyecto como una oportunidad para mí y poco a poco fui convenciendo también a las y los demás de que nosotras, las mujeres, tenemos las mismas capacidades que hombres”, continúa Ingrid.

En sus películas, las y los jóvenes reflejan las necesidades sociales del entorno en que viven y hacen públicos los temas de interés específico de las juventudes. Después presentan sus cortometrajes en sus comunidades. “Utilizamos los vídeos para la reflexión sobre las problemáticas y necesidades de la comunidad. El aprendizaje más grande que tiene la gente por las películas es no culpar a nadie y que todas y todos somos responsable para nuestras comunidades. Juntas y juntos tenemos que trabajar para encontrar soluciones a los retos que enfrentamos.”

Impacto durable: ¿Y qué viene después del programa regional?

Los diferentes proyectos dejaron un impacto en las y los jóvenes, algunas y algunos de ellas y ellos incluso han sacado inspiración de su participación en el programa para su futuro laboral. Ana Guadalupe cuenta: “Yo estoy estudiando medicina, porque quiero lograr complementar mis conocimientos que tengo desde la participación en el proyecto, para poder dar a jóvenes un taller, por ejemplo sobre enfermedades sexuales, también desde la perspectiva médica.” También María quiere seguir trabajando con jóvenes una vez que haya entrado al campo laboral. Ella sueña con ser psicóloga: “Me gustaría trabajar con jóvenes que han estado en conflicto con la ley penal para apoyarles en la reinserción social. Todas y todos nos merecemos una segunda oportunidad.”

“Nos llevamos muchos aprendizajes de nuestro trabajo en la prevención de las violencias hacia las juventudes y desarrollo integral de jóvenes. Aunque el próximo programa tendrá su enfoque en el área de las migraciones, vamos a incluir la temática de la prevención de las violencias y del desarrollo integral de jóvenes a nuestra estrategia, ya que la falta de oportunidades y la situación de violencia son unas de las causas principales por las cuales anualmente miles de jóvenes migran de Centroamérica a México o los Estados Unidos”, resume Karin Eder.

Autora: Victoria Baumann

"Participamos en procesos de bienestar y aprendimos que solamente con la participación en procesos socio-políticos podemos contribuir a un cambio en nuestras sociedades", dice María, quien participó en el proyecto de SODEJU en Guatemala. (Foto: AWO International)

Ana Guadalupe está estudiando medicina ahora y quiere seguir apoyando a la juventud. (Foto: AWO International)

Ronald participó en la formación de multiplicadores para trasmitir su conocimiento a otras y otros jóvenes. (Foto: AWO International)

Milton de El Salvador participa en el programa de prevención de violencia hacia las juventudes desde el año 2009. (Foto: AWO International)

"Con el objetivo de romper esta barrera organizamos en el marco del Día Mundial de la Mujer un campeonato de voleibol para mujeres entre las diferentes comunidades", comparte Erick. (Foto: AWO International)

Ingrid participo en la Escuela de Cine Comunitario, que fue un proyecto a nivel regional. (Foto: AWO International)