27.07.2018

Nicaragua: “¡Cuando tocaron a los viejitos, los nietos saltaron!” – Una entrevista con Luis Caldera


Nicaragua se encuentra desde el 18 de abril de 2018 en masivas protestas y el pueblo vive bajo un gobierno ejecutivo que se vuelve cada vez más dictatorial. Las medidas represivas por parte del gobierno han causado la muerte de más de 400 personas. Ante la coyuntura socio-política preocupante de Nicaragua, realizamos una entrevista con Luis Caldera, miembro de la Dirección Ejecutiva de nuestra organización coparte ADM en Nicaragua.

Muchas gracias, Luis, por tener la disponibilidad para esta entrevista.

Antes de empezar con la entrevista, me gustaría retomar que hoy, el 23 de julio, es un día especial porque conmemoramos en Nicaragua el Día del Estudiante Nicaragüense. Ese día en 1959 hubo una marcha estudiantil de la Universidad de León dirigida al reclamo y la condena al régimen somocista por el asesinato que se había producido durante el combate de El Chaparral – un combate, ocurrido un mes antes, en el cual fue reprimida una gran cantidad de campesinas y campesinos y donde habían muerto nueve combatientes. Pero la marcha estudiantil fue arremetida por la Guardia Nacional, hubo una gran cantidad de personas heridas y en ella murieron asesinados cuatro estudiantes. Fue en 1984 que el gobierno de Daniel Ortega, el actual presidente de Nicaragua, decretó a través de la Asamblea Nacional que el 23 de julio fuese el Día del Estudiante Nicaragüense en conmemoración a lo ocurrido en 1959. Desde entonces, las y los estudiantes de la Universidad de León marchan en ese día al cementerio donde están guardados los restos de los estudiantes que fueron asesinados en aquel año.

Hoy en día, la historia se replica, porque han sido principalmente las y los estudiantes junto a las campesinas y los campesinos que dieron inicio a las masivas protestas que comenzaron el 18 de abril de este año. Entonces hay una coincidencia en la historia, la gran cantidad de víctimas son nuevamente estudiantes y jóvenes de Nicaragua.

¿Nos podrías describir en qué situación socio-política se encuentra Nicaragua actualmente y qué fue lo que dio inicio a esta coyuntura?

Lo que Nicaragua está viviendo actualmente es producto de un acumulado de todas las injusticias y el descontento que este gobierno vino cultivando durante los últimos once años con la corrupción, los privilegios repartidos entre diferentes grupos de poder, la represión selectiva y discreta, la cooptación política de los poderes del estado y los fraudes electorales a través del Consejo Supremo Electoral. La reforma del seguro social fue el detonante que hizo explotar socialmente a Nicaragua y que se ha mantenido en los últimos cien días cobrando la vida a más de 400 personas como efecto de los asesinatos a mano de la Policía Nacional y los paramilitares al servicio del gobierno. En Nicaragua se dice, que cuando tocaron a los viejitos, los nietos saltaron. La represión causó que ahora exista un elevado porcentaje de la población, que considera que el gobierno está inhabilitado moral-, ética- y legalmente para seguir conduciendo el país y representando al país ante el mundo entero.

Al calor de la lucha, Ortega llamó a un Diálogo Nacional y solicitó a la Conferencia Episcopal sirviese de testigo y mediadora. Por el lado de la sociedad civil se creó la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia con representación estudiantil, empresarial, académica, sindical y de ONG. La Alianza Cívica está reclamando la investigación, identificación y castigo de los responsables directos e indirectos de los más de 400 crímenes que se han cometido hasta la fecha; y el establecimiento de un proceso de democratización. No solamente se busca que Ortega interrumpa su mandato. La democratización aspira a un cambio de todo el aparato estatal, tanto de los poderes del Estado como también de las instituciones autónomas. Por ejemplo, no podemos hablar de elecciones adelantadas en marzo 2019 con el mismo Consejo Supremo Electoral si son sus miembros los responsables de fraudes electorales anteriores. Ni podemos seguir con la misma fiscalía, ni con la misma procuraduría, que han servido únicamente a los intereses de la familia gobernante. No podemos seguir con el mismo mando en el ejército que, formalmente, se ha portado indiferente ante la situación actual. Repito, no se trata de la deposición del Poder Ejecutivo, no se trata de la renuncia del presidente; se trata de un cambio en el Estado entero. Nicaragua aspira, necesita y demanda en las calles, caminos rurales y cañadas la construcción de un país en el cual impere la justicia y donde la democracia realmente sea respetada, y para ello se requiere de un estado funcionalmente capaz y renovado éticamente.

El gobierno reacciona a las masivas protestas con medidas muy represivas, se supone que lo hace a través de grupos paramilitares. ¿Podrías describir cómo funcionan estos grupos?

Los paramilitares son el mecanismo más inhumano e ilegal con que se realizan las medidas de represión. Pero el gobierno lo ha justificado en algunas ocasiones, diciendo que el responsable de ellos no es la Policía Nacional, sino que se trata de simpatizantes del partido político gobernante, que por su propia cuenta defienden sus propios intereses y actúan de la forma como lo están haciendo – intimidando al pueblo con medidas de terror, como es disparar al aire o contra paredes durante la noche, capturar a ciudadanas y ciudadanos, desaparecerlos, torturarlos e incluso matarlos. Sin embargo, los medios de prensa y los organismos de Derechos Humanos, nacionales e internacionales, informan y documentan que esos grupos paramilitares están al servicio del gobierno y que han operado en Nicaragua bajo el control, permiso y la protección de las autoridades policiales.

¿De qué manera la ciudadanía se involucra a la lucha por la justicia y la democratización?

La lucha cívica se lleva en cuatro campos: Las calles, la Mesa de Diálogo Nacional, el campo internacional y las redes sociales. El más fuerte, masivo, permanente, intenso, doloroso y decisivo está en las calles. Los primeros actores en esta lucha son las y los estudiantes; las y los jóvenes. Pero no todas las personas son dirigentes en esta lucha, entonces la ciudadanía participa de diferentes formas. Durante los hostigamientos a tranques y barricadas algunas de las iglesias fueron convertidas en centros hospitalarios para que estudiantes de medicina, médicos y enfermeras voluntariamente pudieran atender a las heridas y los heridos, ya que a los hospitales les dieron órdenes de cerrar sus puertas. También hay, por ejemplo, un grupo de arquitectas y arquitectos, que se juntó para hacer una estructura arquitectónica desarmable, donde colocan las fotos de las mujeres y los hombres que han sido asesinados por las balas de la dictadura. Esa estructura móvil se ubica en diferentes lugares de protestas. Las mujeres se han encargado sobre todo de recoger los abastecimientos en los barrios para llevar la comida a las y los jóvenes y a las campesinas y los campesinos que han estado en las barricadas y en los tranques.

Lo que se ha desarrollado en Nicaragua es un sentido de solidaridad y de complementariedad. Se vuelve a reactivar el sentido humanista. La situación ha venido a romper el individualismo y a reconstruir el colectivismo en los distintos lugares.

En el país todos los días hay marchas de protesta en uno o más lugares del país. En muchas ocasiones, las manifestaciones de protesta no pueden ser reprimidas por paramilitares ni policía, por la inmensa cantidad de gente que se aglomera y se decide a recorrer las calles de su ciudad. El miedo, si alguna vez eso paralizó a la población, ahora no existe en Nicaragua.

Ante la situación actual en Nicaragua, nos preocupamos por las y los jóvenes participantes de nuestro proyecto. ¿Cómo se ven afectadas y afectados por la coyuntura socio-política?

Afortunadamente, no hay ninguna víctima directa de las y los miembros de los grupos meta del proyecto hasta ahora. La participación de las y los jóvenes del proyecto ha sido activa en las distintas manifestaciones, son jóvenes que tienen opinión y criterio propio. Nuestro trabajo con ellos ha sido enfocado en la formación en derechos, entonces no sorprende que ante esta situación sean varios de ellas y ellos quienes han motivado la reflexión sobre las razones de la lucha que se lleva a cabo a nivel nacional.

En el proyecto tenemos que documentar un atraso de actividades porque coinciden con la situación marcada por la elevada conflictividad nacional. La situación actual impide que grupos numerosos se reúnen en un determinado lugar, porque los CPC (Consejo del Poder Ciudadano) están observando lo que se está haciendo en cada lugar y podrían, de mala fe, hacerle daño a los muchachos y muchachas que estén en reuniones abordando quizás, asuntos ligados a la problemática de embarazos en adolescentes.

La sociedad está buscando una salida cívica de la situación. Uno de los mecanismos que deben resolver la situación es la Mesa de Diálogo Nacional liderada por la Conferencia Episcopal*. ¿Cómo se desarrolla esta Mesa Nacional?

La sociedad civil está a favor de que impere la justicia y la democracia en Nicaragua. Los mecanismos concretos para llegar a esta “Nueva Nicaragua” son los que deberían estar siendo discutidos en la Mesa de Diálogo, pero las y los representantes del gobierno se han negado a seguir avanzando.

Ortega ahora no acepta a la Conferencia Episcopal de la Iglesia Católica ni como mediador ni como testigo, porque en estas condiciones la considera golpista. Ahora le llama golpista porque le presentó el 7 de junio un documento con un resumen de los aspectos, que se habían trabajado en las comisiones de la Mesa de Diálogo, en la cual participan delegados del gobierno y de la sociedad civil. Este informe, contiene una ruta de salida de la crisis, está enfocada en el proceso de democratización de Nicaragua y en ésta habla de elecciones adelantadas hasta marzo 2019. Si eso es el criterio por el cual el gobierno declara a la Conferencia Episcopal como golpista, también tendría que llamarle golpista a la CIDH (Comisión Interamericana de Derechos Humanos), a la OEA (Organización de los Estados Americanos) y a la Unión Europea, quienes han respaldado el Diálogo Nacional y una pronta salida pacífica al conflicto.

La situación en la que se encuentra Nicaragua actualmente, y que no solamente afecta al país sino también a la región, hace urgente dar pasos hacia la estabilidad política, social y económica del país. Eso no lo puede garantizar el actual presidente, porque carga sobre sus hombros acusaciones de una cantidad enorme crímenes y estos crímenes le inhabilitan. Yo soy de la opinión que el papel de la iglesia es decisivo para que esta lucha sea cívica y no caiga en la trampa que parece pretender empujar el gobierno: de convertirla en un enfrentamiento militar. Nadie en el país quiere más guerra; los y las nicaragüenses estamos buscando una salida cívica y pacífica a través de la Mesa de Diálogo.

Al inicio la sociedad civil salió a la calle a manifestar su descontento sobre la reforma del seguro social, pero las demandas se han ido transformando. ¿Qué es lo que demanda la sociedad?

Después de los primeros cuatro días de protesta entre el 18 y 22 de abril, el mismo Ortega revocó el Decreto del INSS (Instituto Nicaragüense de Seguridad Social), sin embargo, en esos días se habían producido muchas víctimas fatales por la represión de la policía y los paramilitares. Esos crímenes no debían haber quedado en impunidad y por eso, miles de nicaragüenses indignados se lanzaron a las calles a reclamar justicia. Ese reclamo, extendido ahora a 100 días, es porque se ha aumentado y diversificado la represión, aumentando las exigencias al primer responsable de todo:

1. Demandamos que se investigue, se identifique, se haga juicio y se castigue a los responsables directos e indirectos de los más de 400 crímenes que la policía y los paramilitares han cometido en los últimos cien días.
2. Exigimos que la Policía Nacional pare la persecución, las capturas, los aislamientos, las torturas y las desapariciones de jóvenes y ciudadanos de todas las edades.
3. Demandamos la desarticulación, el desarme, el juicio y el castigo a paramilitares responsables por capturas, torturas, asesinatos, violaciones sexuales y aislamientos.
4. Solicitamos la ubicación y el desmantelamiento de los centros de tortura clandestinos.
5. Exigimos la libertad inmediata de los presos políticos y de todos aquellos que han sido capturados arbitraria- y violentamente, sin ningún procedimiento legal y que ahora son declarados desaparecidos.
6. Exigimos el cumplimiento total de las quince recomendaciones de la CIDH.
7. Además, exigimos el cumplimiento de los acuerdos de la Mesa de Diálogo Nacional.
8. Solicitamos la continuación del Diálogo Nacional teniendo como mediador y testigo a representantes de la Conferencia Episcopal.

Tomando en cuenta la coyuntura actual de Nicaragua, ¿de qué manera crees que se desarrollará la situación socio-política en Nicaragua en los siguientes meses?

El país no va aguantar la situación económica que tenemos a causa de la coyuntura socio-política, por mucho tiempo más. Las persistentes negaciones de Ortega a dialogar, respetar y cumplir las recomendaciones de la CIDH, además de estar llenando al país de sangre y horror de una forma detestable lo está conduciendo a un caos económico social de consecuencias incalculables. Los despidos de las empresas privadas y del gobierno mismo son numerosos, hace un mes salió la cifra que desde el 18 de abril 212,000 personas han perdido su trabajo de manera indefinida. Las empresas van cerrando y se van trasladando a Honduras o Costa Rica.

También tenemos que preguntarnos si vamos a poder soportar el encierro forzado, una situación que casi parece un estadio de sitio. La mayoría de gente se encierra para evitar ser capturado por los paramilitares o que incluso le pueden disparar por andar en las calles. Estamos viviendo bajo medidas numerosas de terror.

No va a ser el tiempo que determine la salida de la situación actual en Nicaragua, sino la confluencia de diferentes factores, como es la movilización nacional, la crisis económica y la presión de organismos internacionales y de gobiernos. Al juntarse estos factores, la posición militarizada de Ortega será vencida y así quitaremos de en medio el obstáculo principal que nos ha impedido avanzar hacia la justicia y la democratización de Nicaragua.


*Nota de la redacción: La Conferencia Episcopal es una institución dentro de la Iglesia católica que agrupa a los obispos de una nación o un territorio determinado. En este caso se trata de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN).

“Lo que queremos es la construcción de un país en el cual impere la justicia y donde la democracia realmente sea respetada”, informa Caldera. (Foto: La Fritanga Nica)

“La situación actual ha cobrado hasta ahora la vida de más de 400 personas como efecto de los asesinatos a mano de la Policía Nacional y los paramilitares al servicio del gobierno”, reporta Caldera. (Foto: La Fritanga Nica)

“Los primeros actores en esta lucha son las y los estudiantes; las y los jóvenes”, dice Caldera. (Foto: La Fritanga Nica)