11.04.2017

Sequía en Guatemala: Proyecto de acción humanitaria para asegurar la alimentación en Champerico


Junto con nuestra coparte, ACCSS, apoyamos a las y los habitantes de Champerico, en la Costa Pacífica de Guatemala, implementando un proyecto de seguridad alimentaria. Nuestra compañera Victoria Baumann visitó el proyecto.

El sol está quemando cuando iniciamos nuestro viaje a Champerico con las compañeras y los compañeros de nuestra organización coparte ACCSS. El municipio está ubicado en la Costa Pacífica de Guatemala, cerca de la frontera con México. La mayoría de las familias en Champerico viven de la agricultura con una economía de subsistencia. Pero el cambio climático y los cultivos industriales de la caña han empeorado las condiciones de vida de manera preocupante. Las y los habitantes de Champerico temen que este año las cosechas sean precarias y la seguridad alimentaria de las familias no esté garantizada.

Nuestro primer destino es la Colonia 20 de Octubre. El paisaje en el camino es seco y empolvado y los campos están quemados. Los cañeros queman la caña antes de que entren las trabajadoras y los trabajadores al campo que tendrán que cortar el resto de la planta con las manos y estando todavía caliente. Un trabajo duro para un salario de aproximadamente ochenta quetzales al día.

Llegando a la comunidad nos espera Yudy en su hogar. Es la presidenta del COLRED, el comité local responsable para la coordinación de medidas de ayuda en el caso de una crisis humanitaria. También fueron invitados a la reunión miembros de este comité y participantes del proyecto de prevención de ACCSS. Nos sentamos en taburetes de plástico en la sombra de la casa de Yudy. Rápidamente entramos en una conversación que se enfoca en dos temáticas: la pobreza y la sequía creciente en la región.

Una sequía creciente como consecuencia del cambio climático global

Guatemala es a escala mundial uno de los diez países más afectados por el cambio climático. La sequía en Champerico es una de las primeras consecuencias perceptibles del cambio climático. Fenómenos meteorológicos como El Niño, en que el Pacífico se calienta y descarga gran cantidad de calor al aire, han empeorado dramáticamente la situación en Champerico. “Mientras el año pasado a partir de marzo el agua escaseó perceptiblemente, los ríos y pozos se están secando esté año ya desde febrero”, cuenta Yudy.

Además, cada vez se puede conseguir menos tierra cultivable en Champerico. Esta población trabajó siempre en el campo cultivando sus propios alimentos. Pero desde que los cañeros compraron la tierra para el cultivo de la caña, son pocas las personas que han conservado sus tierras cultivables. Al mismo tiempo el precio de arrendamiento subió enormemente. Una manzana les cuesta a las y los habitantes aproximadamente 1,800 Quetzales al mes, dinero que necesitan para sobrevivir y que difícilmente pueden gastar en un arrendamiento.

“Si no hay trabajo ¿cómo va a vivir la gente?”, lamenta Yudy. La pobreza, la sequía creciente y el aumento de los precios de los alimentos causan en Champerico una situación alimentaria precaria. Reaccionando a estas circunstancias ACCSS realiza con el apoyo de AWO International un proyecto de acción humanitaria en cinco comunidades de Champerico para contribuir a la seguridad alimentaria. En este marco, se está apoyando especialmente a las mujeres. Para que las comunidades tengan suficientes reservas de comestibles, en el caso de una crisis alimentaria, y una fuente de ingreso, se instalan silos de maíz que son administrados por las mujeres. Al mismo tiempo, mujeres previamente seleccionadas reciben capacitaciones para que puedan emprender en grupos, pequeños negocios que les asegure una fuente de ingreso.

Lluvia de ceniza: El cultivo de caña aumenta el riesgo para la salud

Vamos en camino a la segunda comunidad, Caserío Los Ángeles. Cuando nos bajamos del carro está lloviendo ceniza. La ceniza de las plantas quemadas llega a los pueblos cercanos así como el olor. La pobreza del Caserío Los Ángeles es visible desde la primera vista. Las casas están construidas con paredes sencillas de madera, con techos de hoja de palma y sobre la tierra. Estos materiales que utilizan para las construcciones son sensibles a la lluvia de ceniza.

El grupo con el que nos encontramos son miembros de la COLRED y participantes del proyecto de ACCSS. Nos cuentan que no sólo es la sequía el problema grave que enfrenta la comunidad: “Durante la temporada de lluvia la escuela está totalmente inundado. Las maestras y los maestros y las alumnas y los alumnos se movilizan por la escuela con piedras grandes que ponen en el suelo para que no tengan que entrar con sus pies al agua”, informa Ingrid, miembro de la COLRED. Para poder hacer frente a estas situaciones de crisis ACCSS capacita a las y los miembros de la COLRED. Reciben, por ejemplo, capacitaciones de primeros auxilios y completan los mapas para poder localizar con rapidez a las familias afectadas en situaciones de emergencia. La temporada de lluvia no sólo provoca inundaciones sino también plaga de mosquitos que transmiten enfermedades peligrosas como el Dengue y Chikungunya. El comportamiento de ambas enfermedades es parecido y va siempre acompañado por fiebre alta.

Desde que los cañeros cultivan caña en la región, la población de Champerico puede observar nuevos cuadros clínicos. Las trabajadoras y los trabajadores que respiran diariamente el humo de la tierra quemada de la caña, se quejan de problemas en los pulmones. Además, las cañeras y los cañeros utilizan pesticidas que entran a las aguas subterráneas sin ser filtradas y las contaminan. Las comunidades usan el agua contaminada. “Últimamente, podemos observar que cada vez más personas fallecen por riñones secos. Suponemos que hay una causalidad entre las muertes y el agua contaminada”, cuenta Ingrid.

 “No hay tierra para los alimentos básicos”

Cuando vamos en camino a la tercera comunidad, Barrio El Palmo, el sol ha llegado a su cenit – estamos a medio día. En la sombra de un techo de chapa ondulada en el terreno de Daniel, miembro del COCODE de la comunidad, ya nos está esperando un grupo de participantes del proyecto. Daniel nos informa que en el pueblo viven aproximadamente 220 familias con un promedio de cinco integrantes cada una. La mayoría trabajan en la agricultura o la pescadería. Pero con el inicio del cultivo de caña en la región, hace ocho años, la comunidad enfrenta la falta de tierra cultivable: “Ni nos queda propia tierra para cultivar alimentos básicos”, cuenta Daniel. El alimento básico en Guatemala es el maíz, con el que se hacen por ejemplo las tortillas y tamales. La instalación de silos de maíz por ACCSS debe asegurar que las comunidades tengan suficientes provisiones de maíz y no sólo en situaciones de crisis.

Para el cultivo de la caña no sólo se usan pesticidas sino también fertilizantes. Estos se propagan a través del aire y el agua haciendo madurar de forma acelerada las frutas que pierden el sabor y, además, se caen demasiado temprano de los árboles por lo que no da tiempo a cosecharlas y se dañan perdiéndose así n fuente importante de alimento. Aparte de la agricultura les quedan pocas alternativas de trabajo a la población de Champerico. Dos mujeres jóvenes cuentan tímidamente que encontraron un trabajo en un restaurante pero que sufrieron violencia sexual por parte de los dueños.

Proyecto de acción humanitaria lleva esperanza a Champerico

Nuestro cuarto y último destino nos lleva al Caserío Santa Rosa. Aquí ACCSS ya había realizado un proyecto con familias campesinas el año pasado para hacer frente a las consecuencias del fenómeno del Niño. Se instalaron sistemas de riego para ayudar a las familias en el cultivo de maíz. Hoy en día el proyecto demuestra sus primeros éxitos: Mientas las primeras cosechas sólo alcanzaron para la economía de subsistencia hoy las familias pueden vender una pequeña parte de la cosecha y así generar un pequeño ingreso.

Nos reunimos con los representantes de la comunidad y las y los participantes del proyecto en el patio de la escuela. Llegamos temprano, por lo que me queda tiempo para explorar los alrededores. Rápidamente saltan a la vista las condiciones precarias en las que se encuentra la escuela: El tamaño de las aulas es insuficiente para albergar a los 125 estudiantes con los que cuenta la comunidad. Las ventanas de las aulas están llenas de polvo y destruidas. El patio de la escuela es un espacio de hormigón y desesperante. Los baños están sucios y por todos lados se encuentra basura tirada. Al entrar en comunicación con un grupo  de mujeres y hombres de diferentes edades comentan que ni la educación garantiza tener una fuente de ingreso: “Miles de guatemaltecas y guatemaltecos están graduadas y graduados pero en nuestro país no hay empleo. ¿Para qué nos sirven tres o cuatro diplomas si no hay trabajo?”, cuenta Alfonso, un campesino de la comunidad.

Para muchas y muchos la migración es la única salida a la pobreza e inseguridad. Unas personas van a otras regiones dentro de Guatemala, y otras se atreven a tomar la ruta peligrosa de migración a través de México hacia los Estados Unidos. Pero los cambios políticos en el gobierno estadounidense también se sienten en la pequeña comunidad de Santa Rosa. “La migración ya no es una solución debido a la situación política actual. Nos quedamos en un callejón sin salida”, expone Celestino, COCODE de Santa Rosa.

Durante la conversación me llega una ola de frustración por parte de las y los habitantes y al mismo tiempo siento la voluntad de luchar por el mejoramiento de sus condiciones de vida. La población comunitaria está muy agradecida por el trabajo que realiza ACCSS con el apoyo de AWO International en cinco comunidades de Champerico buscando soluciones contra la inseguridad alimentaria. Terminando la reunión saco fotos de las y los participantes. Con mucha esperanza Orquidia, Sulma y Cristina escriben en una hoja como imagen para la foto: “Nos hace feliz ver a nuestros hijos felices y que se haga realidad este proyecto para poder ayudar a nuestras familias y a más familias siendo independientes.”

Victoria Baumann realiza una práctica en la Oficina Regional de AWO International para Centroamérica y México desde diciembre 2016 hasta mayo 2017.

Soila (izquierda) y Yudy (derecha) son miembros de la COLRED en la comunidad Colonia 20 de Octubre. (Foto: AWO International).

Las niñas y los niños les dan esperanza a la población del municipio Champerico. “Nos compramos la ropa más sencilla para que nuestras hijas y nuestros hijos salgan adelante. No queremos que trabajen en el calor de la caña”, cuenta Yudy. (Foto: AWO International)

Don José forma parte de la COLRED en la Colonia 20 de Octubre. La COLRED recibe capacitaciones por ejemplo de primeros axulios por ACCSS para poder hacer frente a situaciones de crisis. (Foto: AWO International)

La pobreza de la comunidad Caserío Los Ángeles es visible desde la primera vista. Las casas están construidas con paredes sencillas de madera, con techos de hoja de palma. (Foto: AWO International)

Ester (19) está muy motivada de participar en el proyecto de ACCSS. Acaba de graduarse de la escuela pero no ha encontrado trabajo. Con los ingresos del proyecto quiere apoyar a su familia. (Foto: AWO International)

En Caserío Santa Rosa ACCSS había realizado un proyecto con familias campesinas el año pasado para hacer frente a las consecuencias del fenómeno del Niño: Se instalaron sistemas de riego. (Foto: AWO International)

Las condiciones de la escuela pública de Caserío Santa Rosa son precarias. No tiene capacidad para el alumnado, las ventanas están llenas de polvo y destruidas, el baño está sucio y el patio desesperante está lleno de basura suelta. (Foto: AWO International)

"Nos hace feliz ver a nuestros hijos felices y que se haga realidad este proyecto para poder ayudar a nuestras familias y a más familias siendo independientes", escriben Orquidia, Sulma y Cristina en una hoja. (Foto: AWO International)